Coloca la estación en un punto fresco, estable y sin exposición directa a lluvia. Garantiza espacio para ventilación, evita textiles que obstruyan rejillas y apoya los paneles con lastre discreto. Sensores de temperatura y cables bien guiados evitan tropiezos, sobrecalentamiento y daños a muebles o suelos delicados.
Jamás conectes la salida del inversor a enchufes de pared del edificio. Utiliza un alargador dedicado, regletas con protección y conmutación manual si dispones de transferencia aprobada por un técnico. Etiqueta circuitos críticos, prueba mensualmente y documenta rutinas para que cualquier miembro del hogar pueda operar con calma.
Prepara una mochila con linternas, medicinas, copias de documentos, baterías externas y manuales. Define qué se alimenta primero, cómo ahorrar energía en picos críticos y cuándo apagar equipos para conservar autonomía hasta el amanecer. La práctica periódica transforma incertidumbre en confianza compartida por toda la familia.
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